Lola Arpa - Blog de educación - Amor del bueno

Amor del bueno

Hablando por teléfono con mí muy queridísima Teresa Caballero en una de nuestras conversaciones trimestrales obligatorias, después de conversar acerca esta crisis de valores tan extrema en la que convivimos sin miramientos, salió el tema estrella del desamor. Además de esta falta de solidaridad universal, hablamos de la cantidad de mujeres estupendas, brillantes, singulares y magníficas que se encuentran solas. En parte por dudas y más o menos satisfechas, en parte por obligación. ¿Dónde está el amor del bueno?

Estamos todas de acuerdo en que faltan hombres que sean lo bastante valientes como para comprometerse. Ya no con el matrimonio sino tan solo con la posibilidad de convivir bajo un mismo techo y a lo mejor…a lo mejor, a lo mejor… Plantearse hacer esa palabra tan temida: una familia. ¿Tiene que ver una cosa con la otra? ¿O simplemente hacer una familia hoy en día es un plan poco sostenible y pesado?

 

«En este primer mundo que lidera en muchos campos, existe una indudable crisis de valores desbordada, “la cultura del despilfarro” como dice Pepe Mujica.

 

Me pregunto si tendrá algo que ver este deseo hedonista que palpita por nuestras venas con la duda constante especialmente en el amor, al tener todas las posibilidades a nuestro alcance. Pues sí, la familia es sinónimo de sacrificio, tiempo, constancia, dinero y responsabilidad. Mucho esfuerzo y por qué negarlo, el horno no está para bollos. Las horas se cuentan en horas de oficina y es mucho mas suculento experimentar en nuestro tiempo libre nuevas experiencias, viajes en yates eróticos o lo que se nos ocurra. En definitiva desenfreno hedonista. Son tiempos de cambios,  puesta en duda y reflexión. Estamos expandiendo nuestras ideas hacia nuevas posibilidades, rompiendo tabúes y es magníficamente liberador. Pues también es una evidencia que la familia nuclear con el modus de vida establecido tiene dificultades para cumplir el “hasta que la muerte nos separe”. Entonces: ¿Cuál es el amor del bueno?

Creo que estamos aprendiendo a amarnos, a entender el significado de lo que es realmente el respeto y ser amado/a. Estamos aprendiendo a hacer el amor como un acto espiritual, casi como un acto político. A compartirnos y a cuidarnos a nosotrxs mismxs. El siguiente capítulo es el sexo tántrico. Sin embargo, en la mayoría de los casos este ritmo de «Alicia en el país de las maravillas» ocurre de viernes a domingo.

 

Dicen que los treinta son los nuevos veinte, no obstante ya me veo inmersa en conversaciones sobre la congelación de óvulos. “Son 2.000€, 600€ por mantenerlo cada año en un congelador” me explicaba ayer otra amiga.“¡Claro! ¡¡Piénsatelo!! Ahora aún no sabes qué hacer pero, ¿y si a los 37 y quieres tener hijos/as?. Tus óvulos ya no serán tan frescos, tendrás menos probabilidades y te perderás ese amor del bueno», me cuentan. Resulta que la mujer pierde el 50% de su fertilidad entre los 30 y los 33 años. La ciencia no lo sabe todo, digo yo para mis adentros. En fin, tengo que reconocer que no daba crédito a lo que escuchaba, no pude evitar verter más vino del necesario en mi copa.

En qué mundo tan desigual vivimos. Nosotras congelando óvulos y a 1.000 km de aquí familias que pagan más o menos ese valor (todos sus ahorros) para conseguir cruzar el estrecho de Gibraltar. Y sí por supuesto que lo respeto en mayúsculas, que cada una ponga su tiempo y dinero donde le convenga, yo también adoro poder elegir. Simplemente me he rendido, opto por fluir con lo que venga puesto que ya he aceptado que no puedo controlarlo todo. Siempre hay opciones y riesgos.

La familia es amor, apoyo, alegría, conocimiento,  colaboración, comunicación, empatía y sobretodo aprendizaje. Crecimiento. Calor. Origen. Cimientos. Raíces. La base de nuestra sociedad.  

 

Sin embargo, ¿Porque no añadimos a el significado de familia el significado de la tribu de una forma más amplia? Estamos todxs pegadxs en ciudades pero gran cantidad de personas se sienten solas y con pocas destrezas para cambiar esa condición. El sentimiento de soledad. Los hombres necesitan estar rodeados de más hombres y de la misma forma las mujeres. Compartir es vida y aún más si es entre distintas generaciones. En vez de vivir mamá, papá e hijos solos en una casa hasta que crecen y se van, ¿No seria interesante pensar en más variables de coexistencia y compartir? Nos faltan herramientas emocionales. Compartir espacios comunes es difícil pero les aseguro también que es amor del bueno, del que nos falta. Del que vivimos durante miles y miles de años.

 

 

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